lunes, 11 de mayo de 2009

VIENE GANANDO JOSÉ

Quien me conozca solo un poco dirá que busco cualquier excusa para escribir. Admito que lo disfruto. Y que a pesar de haber participado en concursos y no haber ganado no me detengo. El único que siempre me apoyó fue mi padre. El es un soñador como yo, y también gustaba de escribir algo de poesía cuando joven, costumbre que tuvo que abandonar cuando nacimos nosotros, que fue cuando realmente hizo frente a situaciones antes no vividas. Al menos así me lo contó más de una vez, y le creo. Le creo pues mi mundo ya no es el mismo desde que nos enteramos con Victoria que seríamos padres. He aquí el motivo de estas palabras, ¿verdad que es un buen motivo? No queremos saber que será, si niña o niño, pero de todas formas no tuvimos problemas a la hora de elegir los nombres: decidimos que sería Eloísa o simplemente José. Eloísa lo eligió ella, una tarde de lluvia cuando hacía poco que nos habíamos enterado de su embarazo. Charlamos por horas tirados en la cama y ella estaba mas linda que de costumbre, hasta hoy no puedo dejar de recordar su rostro, sus sonrisas de aquel día. “me gusta porque tiene un tono como de timidez y grandeza al mismo tiempo —me dijo— tendrá tu nariz, mis ojos y mi boca”. Yo me reía y así lo imaginaba ella, y me lo transmitía de una manera tan mágica que me parecía ya estar viendo a nuestra pequeña niña corriendo por todos lados, con la sonrisa de su madre asomando en su boca. El nombre de varón me tocó a mí. Por entonces mis pensamientos estaban mas que nada en un par de ideas que había leído no se en donde y la esencia de aquellas palabras radicaba en la complejidad de lo simple, aquello de “menos es mas”, lo que me había llevado a ver el mundo de una manera austera aunque no por eso menos maravillosa o atractiva. Fue así que el nombre José me pareció acorde por entonces. Acorde a mi interior, a mi nuevo y no muy duradero modo de ver o percibir el mundo que nos rodeaba, mejor dicho que me rodeaba, ya que las caras de Victoria cuando le hablaba acerca de esto lo decían todo. Por eso fue que no nos costó demasiado decidirnos, y festejamos esa tarde de lluvia revolcándonos por todo el cuarto.
Los primeros en enterarse fueron Pedro y Sofía. A Pedro lo conozco de chico, desde la escuela. Es una de las personas más inteligentes con las que me he topado, pero eso lo contrarresta con una sencillez o carisma (no se realmente el término adecuado) que hacen de él un ser irresistible a la hora de conversar del tema que sea. La flaca es igual. Se conocieron estudiando psicología, carrera que no los colmó a muy poco de obtener su título, aunque esto no les preocupó en lo más mínimo, y decidieron alejarse por un tiempo de quienes le rodeaban y no se aparecieron como por seis meses. Hace de esto mucho tiempo ya, como seis o siete años. Ahora son muy felices vendiendo plantas exóticas casa por casa ella, el trabajando en una gomería doce horas diarias.
Después Victoria se encargó de llamar a mis padres primero, y a su padre después. Cuando días después llamé a casa a preguntar que se sentía saberse futuros abuelos, mi madre me dijo antes que nada que le hubiese gustado que yo les diese la noticia. Luego me dio las felicitaciones, y sonaba emocionada tras el teléfono. Papá quiso un niño desde el principio para llevarlo a pescar, o para leerle, que son sus dos pasiones. Otro pequeño ser para amoldar a su gustos. Se ve que no le alcanzó conmigo y mis hermanas. Todos con un prolífico trabajo seudoliterario que junta polvo en nuestras respectivas viviendas. Aunque admito que en mis estudios me sirvió mucho el hecho de disfrutar de la lectura. El viejo tiene a pesar de haber sido pobre toda su vida un número considerable de libros que piensa dejarnos cuando muera, según nos ha dicho, cosa que no me quita el sueño en lo más mínimo. El padre de Victoria es un tipo bien. Se que con “tipo bien” no se define demasiado a alguien, pero creo hacerme entender con estas palabras. Al verlo da la sensación como que siempre vivió para sus dos hijas y para nadie más. Como que un día se encontró con dos bocas que alimentar, y tuvo que hacerlo. De todos modos viene bastante seguido a casa y la verdad que nos llevamos bien. Es un tipo de simple vestir, de mirada tranquila así como su caminar; gusta demasiado de la televisión, y no le molesta perder un día entero jugando cartas. Un tipo tranquilo que enviudó en el momento justo. Hoy estuvo por acá y nos enteramos que muy en su interior está ansioso porque el bebé sea un varón.Y debe de ser porque nunca tuvo hijos varones. Dijo que soñó no se que cosa en la que supo que realmente sería un niño. Con Victoria nos miramos y casi nos tentamos de risa delante de él, pero creo que no se dio cuenta.
Me preocupa Beatriz, la amiga de Victoria que se cree bruja o algo parecido. Su cara cuando le contamos lo del embarazo el sábado por la noche no fue de sorpresa o alegría, fue como de temor al principio, pero después sonrió y nos felicitó a ambos, y me sigo peleando con Victoria cuando le digo que para mi fue una sonrisa forzada la de su amiga la bruja, y ella me dice que no, que es su forma de ser. De todos modos estamos felices y creo que se nos nota. Por ahora, y a boca de urna, viene ganando José.

No hay comentarios: