lunes, 11 de mayo de 2009

Al sol

Quiero mucho a mi madre, bueno...vos lo sabés. Siempre la quise y siempre la voy a querer. Ella es un ser especial, como todas las madres, bueno la mayoría. Me gusta si, no mejor la dejamos, no está completa. Vos sabés que a ella las flores no le gustan así, las prefiere en todo su esplendor, y mas este tipo...¡ Es tan sensible ! Y se puso exquisita después de vieja, ¡Si! Antes no era así. ¡Qué contenta se va a poner con estas rosas! Gracias por invitarme a tu jardín, siempre te lo digo pero te lo voy a repetir hoy otra vez, otra vez en el día de la madre: Después de mamá, sabés que sos mi mejor amiga, ¿Lo sabés no? Bueno. Vení dame un beso. Como te decía, está recontenta porque ahora está cerca del tío Jorge ¿Te acordás del tío Jorge? ¡Cómo te tomaba del pelo cuando hacías aquellas preguntas! ¡También vos! Si, yo sé que éramos chicas pero igualmente a esa edad no tenías muchas luces que digamos… era una broma. No te enojes. ¡Uy que lindas que están aquellas! Esas si que no me dejás que se las lleve ¿verdad?...¿me dejás? Yo sabía que si. Que más puedo esperar de una amiga como vos. ¡Pero mamá, mamá si que es buena! A nada te dice que no. ¡A nada! Es un pan de dios la pobre. Si porque ser bueno hoy día te trae tus problemas eh, no pienses que es todo color de rosa, ay ¿me alcanzás esa rosa que se me cayó? Gracias. Vos sabés que eso de la bondad lo heredó de mi abuelo que en paz descanse. El era bueno, buenísimo pobre, ¿Te conté cuando se pasó un día entero conmigo porque yo le tenía...?
Ah te conté...y cuando pasabas por casa para ir al balneario con tu papá y vos y me encontrabas tirada leyendo. ¡Cómo te enojabas conmigo! Y la santa de mi madre que te decía que yo no me sentía bien, mientras vos me mirabas por la ventana y sabías perfectamente que era una excusa que yo le decía a mamá que te diera porque no tenía ganas de ir. Y ella ¡santísima! no evitaba la complicidad y cumplía mi orden de niña caprichosa. ¡La conozco tanto, pero tanto! Lo contenta que se va a poner cuando vea lo hermosas que son éstas. Tendría que plantar algunas en el jardín, lástima que el jardinero se me fue. ¿Te conté? Si. Hace como dos semanas, el infeliz me dijo vieja loca y se las tomó. ¿Podés creer? Si. Así como lo oís. ¡Qué hermosura aquellas! Lástima que a mamá no le gusten, a mi me encantan, pero ella dice que son muy lúgubres, que la ponen mal. Y sabés que como la quiero con toda mi alma hago todo lo que me pide. Y ella se pone feliz y me dice que aún soy su hija favorita. Lisandro se pone tan celoso. ¿Vos sabés que no quedó muy contenta con las amapolas aquellas? ¿Te acordás? Yo le dije: "Bueno mami, no te preocupes, le voy a decir a Margara que saque la planta del jardín y listo, no es para tanto mamita" Pero vos sabés que se puso mal, y no quería hablarme. Me acuerdo que por la noche te llamé para decirte que las sacaras. Ese día me acosté llorando. Pero al otro día fui, y me perdonó. Pará que me acordé de algo... ¿Por qué no fuiste a mi cumpleaños? ¿Pensabas que me había olvidado? Y mirá que te avisé de veces eh. Por supuesto que te esperaba, no me digas eso. Aparte setenta y nueve no se cumplen todos los días. No importa, te perdono. Pero a ver si este año vas. Bueno con esto creo que es más que suficiente. ¡Apenas las puedo llevar! Gracias Margara. Gracias otra vez... ¿No querés ir? Vamos dale, y de paso me ayudás con las flores que mal no me vendría. Gracias amiga, gracias.¡Ay cuando vea lo vieja que estás!.No no, cambiáte nomás. Yo te espero acá al solcito. Pero dale rapidito eh. Dale que hoy domingo el cementerio cierra más temprano.

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