"¡No olvides que estás tan expuesto a la muerte como en cualquier otro momento del día!" me digo a mi mismo cuando sufro de atenuada y eufórica felicidad instantánea.
Y mis latidos se empiezan a atenuar lentamente, y mi respiración vuelve de a poco a ser normal.
2 comentarios:
yo solía hacer lo mismo.
pero ahora otra voz constesta, desde lo más ínfimo de mi cabeza:
- "dejame disfrutar esta euforia, se va a terminar seguro, así que dejame disfrutarla mientras dura".
...y al segundo están aquí las barquitas felices, con sus velas de colores
¿Seguís pasticheando por ahí?
Publicar un comentario