lunes, 30 de marzo de 2009

Todas las esperanzas

"...luego vomitaste en el piso, y tiraste mi nuevo monitor lcd por la ventana. Convengamos que no eras vos, pero mi lcd si era él que con tanto esfuerzo yo había comprado no hacía mucho.

Eso duele querida.

Yo te miraba sentado en el piso, contra aquella pared blanca. ¡Cómo me hizo reír tu furia!, ¡cómo te embellecía, y sin embargo me daban ganas de tirarte a vos también! No lo hice y en cambio te escribí estas letras que sé, serán para vos como todos los versos cortos que te he escrito en este tiempo: algo insignificante y pasajero. Poco me importa, pues un poeta no se asombra de la superficialidad de mujeres como vos, están más allá de tanta histeria, de tanta maldad femenina. De todos modos seguís siendo mi musa. ¿Te lo dije?. Si. Vos. Histérica y todo me seguís inspirando. Es que sos TAN MUJER, tan insoportable e insufriblemente caprichosa y humana que inspirás en mi corazón una ternura ridícula, trágica.

Pero es ternura, te lo aseguro.

Es ternura porque aún te veo dormir (sos tan ángel cuando lo hacés), aún te veo llamar a tu mami, descontenta porque no dio señales de vida en todo un largo día y te enoja, y esas actitudes me embelesan, como quien vuelve una y otra vez a un lugar que no es el suyo, pero que le es indispensable, necesario. Sos niña aún. Te ruborizan mis besos en público, mi vestir y mi corte de pelo.

Es cómico, lo sé. Pero te elegí.

Sos graciosa.

Tu ridícula visión del mundo, los valores que te inculcaron tirados por la borda de un buque que te lleva no se a donde, pero en el que confiás como tu religión, como tu propio dios. Yo estoy con vos en ese buque y te miro, y me asombras y enamorás a diario. Creo que se trata de eso. De seguir siendo individualidades con un deseo infinito de fundirnos, de entendernos.

Ya aposté todo.

Sigo insistiendo en vos!"

No hay comentarios: