miércoles, 28 de noviembre de 2007

El adios de la poetisa


Pues si —me dijo— salgo mañana y de seguro esta sea la última vez que me veas, y creo que será lo mejor para los dos. La vida se me ha pasado como se le pasan las nubes al ave herida en la tierra, inalcanzables. Sé que no puedo recuperar mi tiempo perdido contigo, pero tal vez si te olvido, pueda hacer de cuenta que nunca exististe, y no se puede estar triste a causa de algo que nunca estuvo, que no fue. Y estas lágrimas se esfuerzan en caer despacio, se esfuerzan por no ser lo que son, pero las reconoces y sabes que significan que alguna vez sentí algo por ti. Ellas lo saben también y se avergüenzan, y es por eso que caen despacio, en procesión, para esperar a esas que por tus ojos asoman más que tímidas, aunque gocen tal vez de más derecho de ser ellas mismas. Me voy en mí y conmigo me llevo, pero sin quererlo se que te encontraré dentro mío cuando abra las maletas de mi alma allá lejos donde llegue.

Se paró y sin mirarme nunca más, pasó aquella puerta. Yo la seguí con mis ojos como correspondía, y junto a ellos, pactamos una eterna huelga de llantos.

2 comentarios:

chica pastiche dijo...

HEY ! que paso con el macaconcito!!?

Anónimo dijo...

seba, te escribo aca porque seguro lolees: hay un llamado a pasantias para recien egresados, por si te interesa... vence hoy elplazo
:o)
pastich girl