martes, 13 de diciembre de 2011

A love Story

Ella estudia teatro hace años. Siempre le gustó "el arte de no ser yo" como define el goce que siente sobre las tablas.
Lee casi siempre libros de su rubro. Se vuelca al absurdo y Pinter tal vez pueda decirse que es quien mas la influye. Hace poco comenzó a escribir cosas. Ella quiere que pronto, ese conjunto de palabras sean su primer obra de teatro escrita. Obviamente ya tiene al teatro Stella como la sala del inminente estreno: le fascina la idea del fantasma que allí habita.
Tiene el pelo oscuro, usa anteojos para cerca y odia el maquillaje.
Es introvertida y extrovertida, intermitentemente durante todo el día, durante todo el año. No usa cigarros ni tampoco fuma. Trabaja hace dos años y medio como recepcionista, pero solo por el poco dinero que percibe, por nada mas.
Aún no ha logrado poder irse de su casa natal, aunque poco importa que sea su casa natal, ya que apenas se la ve por los lugares, y cuando los cruza simplemente se encierra a leer o a escribir su futura obra.
Entre sus gustos musicales siempre se encuentran las guitarras bien templadas, siente una predilección infundada por las guitarras.

El es alocado e impulsivo. Todo el tiempo lucha con si mismo para dejar de hacer el papel de idiota con el que cree presentarse ante el mundo. Cree que vistiéndose de forma algo correcta puede mitigar ese efecto, por eso no sale de su casa en prendas distintas al saco, la corbata, una camisa impecable y un pantalón de vestir oscuro y sin ajaduras, zapatos también oscuros y brillantes. Lo fascinó hace un tiempo una propaganda primermundista de unos polistas tan raquíticos como bien peinados, jugando ese deporte en praderas verdes y bajo un sol radiante, y se compró la fragancia.
Agradece a dios diariamente no tener en su ADN los genes de la línea materna: de poseerlos su cabeza pelada brillaría tal vez bajo ese mismo sol que los jóvenes del reclame. El espejo del pequeño apartamento que no hace tanto alquila es su amigo de las mañanas. Se refleja en él no menos de diez minutos antes de irse a trabajar.
Nunca se molestó en saber que esperaba de la vida.
Si se tiraba en su cama boca arriba a mirar el techo, era en los segundos previos a dormirse obviamente sin bañarse y después de un partido de fútbol con amigos. Nunca se encontró con si mismo, con su interior. Tal vez siquiera sabe que existe, no lo cuestiona. Por consejo de su padre siguió Gerenciamiento de Empresas, sin saber al principio en que consistía precisamente la carrera.
Aprende rápido y retiene, tiene ese don...y algo de suerte.
No anda en un muy buen auto por ahora, pero si en uno propio que compró no hace tanto.

Una tarde se cruzaron y se miraron

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